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Traducción de un sitio web al árabe y al hebreo: qué cambia cuando el texto se escribe de derecha a izquierda

La empresa lanzó un sitio en árabe, el texto está bien traducido, pero la página se ve extraña: el menú está pegado al borde izquierdo, el botón «Comprar» se ha desplazado a una esquina, la flecha «atrás» apunta en la dirección equivocada y el número de teléfono se ha partido por la mitad. Esto ocurre a menudo cuando se considera la traducción una simple sustitución de palabras. En los idiomas que se escriben de derecha a izquierda, no basta con traducir el texto: se reorganiza toda la interfaz, y es más sencillo prever estos cambios que corregirlos después del lanzamiento.

Qué es RTL y qué idiomas se escriben así

RTL (right-to-left) significa escritura de derecha a izquierda. Así se escriben el árabe, el hebreo, el persa (farsi), el urdu, el pastún y el kurdo (sorani). La dirección del texto no solo afecta al orden de las letras en una línea. Cambia también la manera en que el navegador alinea los párrafos, dónde se colocan los márgenes y hacia qué lado se desplazan las tarjetas y las galerías.

Es importante entender que un idioma RTL no significa «un sitio web al revés». La estructura del contenido se mantiene igual, pero hay que revisar todo lo relacionado con la dirección de lectura. Para el desarrollador web, esto significa que la página debe incluir el atributo dir="rtl" y un atributo lang correcto (por ejemplo, ar o he); de lo contrario, el navegador y los buscadores pueden procesar el contenido de forma incorrecta.

Interfaz espejada: menús, iconos y flechas

La regla principal: se refleja aquello que expresa dirección. Normalmente se trata de las flechas «atrás» y «siguiente», los indicadores de progreso en un formulario de varios pasos, las migas de pan de navegación y los iconos de envío de mensajes. Los logotipos, los símbolos de «reproducir», los relojes y los iconos con letras o cifras no deben reflejarse.

Por lo general, el menú pasa a la derecha. El campo de búsqueda y el icono de la lupa también se desplazan, de modo que el usuario los encuentra donde está acostumbrado. Para no tener que ajustar el maquetado manualmente en cada bloque, utilice las propiedades lógicas de CSS: en lugar de margin-left, escriba margin-inline-start; en lugar de text-align: left, escriba text-align: start. Así, un mismo código funciona correctamente en ambas direcciones.

Resulta práctico fijar las reglas en una lista breve para el equipo:

  • Reflejar: flechas, indicadores de progreso, iconos direccionales, orden de los pasos en el asistente de pedido.
  • No reflejar: logotipos, símbolos de reproducción, relojes, gráficos con eje temporal, iconos con texto en su interior.

Texto mixto: cifras, latín y marcas

La parte más traicionera de la localización RTL se refiere al texto mixto. Supongamos que en una frase en árabe aparecen el número de pedido 4521, el nombre de la moneda USD y el nombre de su marca en alfabeto latino. El navegador aplica el algoritmo de texto bidireccional (bidi), y los signos de puntuación pueden desplazarse a un lugar inesperado. Por ejemplo, el punto al final de la frase o los dos puntos antes de un número acaban en una posición extraña, y al lector le cuesta entender el sentido.

Para resolverlo existen varias opciones. En fragmentos concretos, como los nombres de marcas, códigos e identificadores, se puede usar un contenedor con el atributo dir="ltr". En algunos casos ayudan los caracteres de control de dirección invisibles, pero conviene aplicarlos solo puntualmente, ya que complican el mantenimiento del texto.

Por otra parte, hay que acordar lo relativo a las cifras. En árabe existen los números arábigo-indios, pero en el contenido de internet y en la correspondencia comercial se usan ampliamente las cifras occidentales de 0 a 9. La decisión depende del público y del país, pero debe tomarse antes de empezar la traducción, no en el momento del maquetado. Lo mismo ocurre con la escritura de las marcas: si el nombre se escribe en caracteres árabes o hebreos, o se mantiene en latín. Se trata de una decisión empresarial, y conviene registrarla en el glosario.

Tipografías, altura de línea y longitud del texto

La escritura árabe es cursiva: la forma de cada letra depende de su posición en la palabra, y encima y debajo de la línea aparecen los signos de vocalización y los diacríticos. Por eso la tipografía debe admitir el árabe por completo, y no solo el conjunto básico de caracteres. Si el navegador sustituye la fuente por una de reserva, el texto puede resultar ajeno y las letras pueden unirse de forma incorrecta.

Conviene aumentar la altura de línea respecto al latín, aproximadamente en una cuarta parte; de lo contrario, los elementos superiores e inferiores de las letras empezarán a chocar entre sí. En hebreo la situación es más sencilla, porque las letras no se unen, pero los signos de vocalización y las comillas también necesitan espacio vertical.

La longitud del texto también cambia. Las traducciones al árabe suelen resultar más largas que el original en inglés, por lo que los botones y los títulos de anchura fija son los primeros en romperse. Por ejemplo, si el botón «Realizar pedido» de la versión inglesa cabe en 140 píxeles, la versión árabe puede no caber y quedar recortada. Utilice anchuras flexibles y, al diseñar, compruebe la cadena más larga de la traducción, no la más corta.

Adaptación cultural de imágenes y ejemplos

La traducción de palabras es solo una parte de la adaptación. Las imágenes y los ejemplos deben ajustarse a las expectativas del público; de lo contrario, ni siquiera un texto impecable salvará la impresión general. Observe las fotografías: la ropa de los modelos, la composición de las familias, el entorno y los símbolos. Las expectativas del público varían notablemente entre los países de Oriente Medio, por lo que no existe un conjunto universal. Por ejemplo, una foto de una modelo en bañador en un catálogo de ropa destinado a los países del Golfo Pérsico puede resultar inapropiada, mientras que en Israel la misma imagen puede parecer completamente normal.

Los gestos, los colores y los números también pueden ser ambiguos. Un gesto de aprobación que en un país es neutro, en otro puede resultar ofensivo. Las asociaciones cromáticas también difieren. Por ello, en el encargo para el traductor y el diseñador conviene describir el contexto: quién es el público, qué productos se venden y qué nivel de formalidad se requiere.

Otra cuestión son las fechas y el calendario. En Israel, en el ámbito empresarial, suele utilizarse el calendario gregoriano, mientras que en algunos países árabes, en contextos oficiales y religiosos, puede emplearse el calendario hiyra. El formato de fecha (día-mes-año o mes-día-año) también debe aclararse, sobre todo si el sitio acepta pedidos con fechas de entrega.

Por último, los eslóganes publicitarios y los juegos de palabras casi nunca se traducen literalmente. Es preferible hacer una adaptación que conserve el sentido y el tono.

Pruebas con un hablante nativo

Incluso un traductor profesional no detectará todos los problemas de maquetado, porque normalmente trabaja con el texto y no con la interfaz. Por eso las pruebas con un hablante nativo son imprescindibles. Pídale que recorra todo el camino del usuario: desde la página principal hasta la realización del pedido, el correo de confirmación y el contacto con el servicio de atención. Compruebe no solo los textos, sino también las sensaciones: si queda claro dónde hacer clic y si alguna frase suena poco natural.

Pruebe en dispositivos reales y en distintos navegadores, incluidos los teléfonos móviles, ya que en RTL los menús y las listas desplegables de los móviles a menudo se comportan de forma diferente. Revise por separado los formularios: campos de entrada, máscaras de teléfono, mensajes de error y alineación de las etiquetas. Los correos y las notificaciones también forman parte de la localización, y deben revisarse por separado.

No olvide los dialectos. Para un sitio web suele elegirse el árabe estándar moderno, que se entiende en toda la región, pero en los textos publicitarios a veces se necesita una variante regional, por ejemplo, el golfí o el levantino. La decisión depende del mercado de destino y del nivel de formalidad.

Conclusión

La traducción de un sitio web al árabe o al hebreo es un trabajo conjunto de traductor, diseñador y desarrollador. Cuanto antes se tenga en cuenta la dirección de la escritura, menos rectificaciones habrá. Incorpore RTL ya en la fase de maquetas: utilice propiedades lógicas de CSS, tamaños flexibles para los botones y tipografías con soporte completo para la escritura. Elabore un glosario y las normas para marcas, cifras y fechas. Entregue al traductor capturas de pantalla y contexto, y no solo una tabla de cadenas.

Si necesita la localización de un sitio web teniendo en cuenta las particularidades de la interfaz, acuda a un traductor profesional: un buen profesional no solo traducirá el texto, sino que también le indicará qué conviene cambiar en el diseño.

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