
El botón «Buy now» de la maqueta luce pulcro. En la versión alemana se convierte en «Jetzt kaufen», y en la finlandesa, para la misma acción, puede hacer falta una palabra tres veces más larga, y el texto se sale de los límites. Esto ocurre casi en todos los proyectos en los que el diseño se concibió para un solo idioma.
El problema no está en una mala traducción, sino en la naturaleza de las propias lenguas: una misma idea ocupa distinto espacio según el idioma. Si se tiene en cuenta desde el principio, habrá bastantes menos correcciones después de traducir. Veamos cuánto varía la longitud del texto, por qué sucede y cómo diseñar con margen.
Cuánto cambia la longitud del texto en distintos idiomas
El inglés se considera una de las lenguas más compactas para el texto escrito, por eso los maquetas suelen diseñarse precisamente para él. Al traducir al ruso, alemán, francés o español, el texto suele alargarse, a menudo entre un 20 y un 30 %. La cifra exacta depende del tema y del estilo, así que no puede tomarse como una ley. Es una referencia para planificar, no una garantía.
Las líneas cortas crecen más que las largas. En un párrafo extenso el aumento apenas se nota, pero una palabra en un botón o un elemento de menú puede crecer una vez y media o dos veces. Una frase corta no tiene margen, y el traductor debe conservar tanto el sentido como una redacción natural. Por eso la interfaz es la que sufre primero.
También existe el caso contrario. El chino, el japonés y el coreano ocupan bastante menos ancho, pero los caracteres necesitan un tamaño suficiente y una altura de línea mayor. El árabe y el hebreo se escriben de derecha a izquierda, y el diseño tiene que reflejarse en espejo. Así, el «crecimiento» del texto afecta no solo al ancho, sino también a la altura de línea y a la dirección de la escritura.
Por qué ocurre: gramática, palabras largas, fórmulas de cortesía
En muchas lenguas la gramática se expresa mediante desinencias y palabras auxiliares que en inglés casi no existen. El ruso necesita casos, género y concordancia; el francés y el alemán, artículos; el español, concordancia de género y número. La frase inglesa «New messages» se convierte en ruso en «Новые сообщения», y cada desinencia añade letras. De estos pequeños detalles se acumulan los porcentajes adicionales de longitud.
El alemán y el finlandés unen conceptos en una sola palabra larga. En lugar de tres palabras separadas por espacios, sale una de más de veinte letras. Es difícil partirla sin perder legibilidad, y para un botón estrecho es la peor opción, porque la línea no se puede dividir en partes. Además, muchos términos simplemente no tienen un equivalente corto.
La cortesía también influye en la longitud. Las frases de orden como «Get started» suenan neutras en inglés, pero en otras lenguas la traducción literal puede resultar brusca o poco clara. El traductor elige una fórmula más suave o descriptiva, y resulta más larga. Por eso la traducción profesional no se reduce a sustituir palabras por las del diccionario: hay que transmitir el sentido y el tono tal como se hace en la lengua del lector.
Botones, menús y pantallas móviles
La interfaz es el punto más vulnerable. Los botones de ancho fijo, las pestañas de la barra inferior y las etiquetas de las tablas están pensados para un número concreto de caracteres. En las pantallas móviles el margen es aún menor: en la barra inferior a veces solo caben cuatro o cinco pestañas. Al traducir la interfaz, estos elementos son los primeros en romperse.
Los fallos típicos son conocidos por muchos. El texto se corta con puntos suspensivos y pierde sentido, invade el icono vecino o pasa a una segunda línea, aumentando la altura del botón. Por ejemplo, la etiqueta «Settings» en la versión alemana se convierte en «Einstellungen», y en una pestaña estrecha puede no caber ni siquiera con una fuente pequeña. Reducir la letra para que quepa no es buena idea, porque se resiente la legibilidad, sobre todo en una pantalla pequeña.
Hay también problemas menos evidentes. En el mensaje «У вас 3 новых сообщения» la palabra cambia de forma según el número, y además de manera distinta en cada idioma. Las fechas, las monedas y el orden de las palabras también varían, por lo que las frases montadas en el código a partir de fragmentos suelen romperse. Conviene que los desarrolladores guarden las frases completas y dejen al traductor la posibilidad de cambiar el orden de las palabras. Esto hay que acordarlo antes de empezar la localización, no después de las primeras quejas de los usuarios.
Envases, banners e impresión
En los materiales impresos no se puede corregir un error una vez impresa la tirada. Si la etiqueta de la caja no cabe en el espacio previsto, hay que reimprimir todo el lote. Las etiquetas son especialmente arriesgadas, porque el espacio está muy limitado por la forma del envase. Por eso la longitud del texto debe comprobarse antes de enviar a imprenta.
Los banners publicitarios y los eslóganes sufren de otra manera. Un eslogan breve suele basarse en un juego de palabras y en el ritmo, y una traducción exacta puede resultar el doble de larga que el original. Un titular que en el banner ocupaba una línea de pronto necesita tres. A veces la única solución razonable no es traducir literalmente, sino encontrar otra versión breve con el mismo sentido.
El envase también tiene una parte obligatoria. La composición, las advertencias y las instrucciones deben aparecer con frecuencia en el idioma del país de venta, y no es posible acortarlas por motivos estéticos. Si en una misma etiqueta hay varios idiomas, la superficie se reparte entre ellos, y la tipografía no debe bajar del tamaño permitido. Los requisitos varían de un país a otro, así que es mejor consultarlos con antelación. Es más sencillo prever el espacio para el texto en todos los idiomas desde el diseño que sacrificar la composición más tarde.
Cómo diseñar con margen
La regla básica es sencilla: reserve espacio para la extensión del texto. Para las interfaces se suele tomar un 30–40 % más sobre el texto inglés, y para las etiquetas más cortas el margen debe ser mayor. Se trata de una recomendación de trabajo, no de un estándar, y conviene ajustarla a los idiomas concretos del proyecto. Lo mejor es comprobar el maquetado con los idiomas más «pesados», por ejemplo el alemán o el finlandés.
Elija componentes flexibles. Los botones que crecen según el contenido, el ajuste automático de líneas, el diseño adaptable y los márgenes en unidades relativas protegen el maquetado sin correcciones manuales. No incluya el texto en imágenes: un rótulo dentro de una imagen tendría que redibujarse para cada idioma. La tipografía también debe admitir todos los alfabetos necesarios, incluidos el cirílico, el griego y los signos diacríticos.
Por último, no deje al traductor sin contexto. La palabra «Book» puede significar «libro» o «reservar», y las dos opciones tienen longitudes distintas. Facilite capturas de pantalla, límites de caracteres y explicaciones de las cadenas de texto. La traducción profesional sabe acortar formulaciones sin perder el sentido, pero para ello el traductor necesita conocer los límites.
Revisión de los maquetas después de traducir
Incluso con un buen margen, la revisión es obligatoria. La maquetación de la traducción es una etapa aparte: revise cada pantalla y cada página en todos los idiomas, no solo la tabla de cadenas. Preste especial atención a las líneas más largas, a los bloques estrechos y a los saltos de línea. Si el maquetado lo revisa un hablante nativo, detectará tanto una frase cortada como un salto de línea poco afortunado.
Acuerde de antemano qué hacer si el texto no cabe: acortar la formulación, cambiar el componente o aumentar el espacio. Al encargar una traducción en línea, comunique de inmediato a los traductores el formato y las restricciones, y el texto encajará mejor en el diseño. Prever el margen sale más barato que corregir una tirada o una versión ya publicada.
Lea también:
¿Necesita una traducción profesional? Haga su pedido en línea: elija los idiomas, suba su archivo y conozca el precio en pocos minutos.
Las cookies necesarias mantienen el inicio de sesión y las preferencias funcionando. Google Analytics y Yandex Metrica opcionales permanecen desactivados hasta que permitas el análisis. Puede utilizar el sitio únicamente con las cookies necesarias y cambiar su elección más adelante.